| Discriminación y persecución de los cristianos: Una situación que debiera inquietarnos |
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| Viernes, 01 de Junio de 2007 00:00 | |||||||
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Volvemos una vez más sobre el tema de la libertad religiosa. A pesar de los más de 40 años desde la promulgación del documento conciliar “Nostra Aetate”, la “Declaración sobre la relación de la Iglesia Católica con las religiones no-cristianas” no ha penetrado en las sociedades del Medio Oriente. En el caso de Israel, a pesar del buen trabajo de muchas personas, los israelíes en general y la clase política en particular demuestran ignorancia y una cierta indiferencia frente al tema. Esta situación tiene sus efectos sobre las labores de diálogo y negociaciones para proteger a los católicos que viven en el territorio. Pero la triste verdad es que en general los cristianos que viven en el Medio Oriente se sienten empujados hacia la periferia. Aun hoy en día, existe en algunos países un clima de discriminación y persecución. En medio de un mundo que sufre los efectos del terrorismo con sospechosas raíces religiosas, es demasiado fácil pasar por alto la marginación de nuestros hermanos cristianos, tanto en países árabes como en otras partes del mundo. Queremos detenernos para reflexionar sobre la “libertad religiosa” que, a pesar de los logros de nuestro mundo moderno, sigue siendo un tema que nos debe preocupar.
ÍNDICE Los marginados árabes cristianos La persecución de cristianos durante una Pascua de Resurrección Cristianos palestinos bajo presión Una súplica para la solidaridad La persecución de cristianos en el resto del mundo
Normalmente, el cristianismo se considera un fenómeno más bien occidental, a pesar de sus orígenes claramente orientales y sus libros sagrados penetrados por una rica veta cultural del Medio Oriente. En el primer Pentecostés, cuando los discípulos eran bendecidos con lenguas para contar la buena noticia del Evangelio, una de las lenguas era el árabe. La expansión del cristianismo a través de una región que ahora incluye partes de Irak, Siria, Palestina y Egipto, fue tan exitosa que al llegar al siglo sexto, contaba con 15 millones de seguidores. El número de cristianos en esta región es aproximadamente lo mismo hoy y abarca unas 20 diferentes iglesias, incluyendo las católica, copta y ortodoxa. Sin embargo, aunque quince siglos atrás los cristianos eran 95% de la población de esta región, hoy son apenas 5%. Y van bajando rápidamente.
Los marginados árabes cristianos
Aunque muchos prefieren olvidarlo, los cristianos iban a la delantera del renacimiento de nacionalismo árabe que recorrió la región entera en la mitad del siglo XIX. Sin embargo, los movimientos islámicos han tratado de ocultar la identidad de los cristianos árabes. Al enfatizar el Islam genérico como origen primario de solidaridad, han forzado a los cristianos hacia la periferia de la vida árabe.
Hay varios factores que tuvieron su parte en la desaparición de los cristianos del Medio Oriente durante el último siglo: un crecimiento de población relativamente más bajo, conversiones al Islam y emigración a otras regiones. La guerra contra el terrorismo, presentada como una campaña que traería libertad, tuvo mucho que ver con esta marginación. John Pontifex, representante de la organización Ayuda a la Iglesia que Sufre ha dicho que “Estados Unidos debiera considerar con mucho cuidado el impacto de su política exterior sobre las iglesias cristianas nativas a través del mundo islámico. Grupos islámicos militantes se encienden por las injusticias perpetradas por el Occidente cristiano”, dice Pontifex, “y cuando buscan represalias, las comunidades cristianas locales, sin defensas, son blancos fáciles por su afiliación cultural, social y religiosa con aquellos que son percibidos como agresores.” El Occidente tiende a considerar esta situación como el problema de “otros” y, por lo tanto, ha llegado a ser un problema mayor. Pontifex, con datos concretos, describe una situación de persecución insidiosa de las comunidades cristianas a través del mundo islámico. Aunque no siempre es apoyada por los gobiernos, existe, sin embargo, una lucha psicológica al nivel local, con cristianos que enfrentan la discriminación cuando buscan empleo, son forzados a pagar pesados impuestos por propiedades eclesiales y sufren ataques a sus hogares.
La persecución de cristianos durante una Pascua de Resurrección
La situación fue evidente para todos durante una Pascua de Resurrección. En Arabia Saudita, un sacerdote indio fue arrestado y deportado cuando siete Mutawwa’in (policía religiosa) entraron a una casa privada en forma violenta mientras se celebraba la misa. La libertad religiosa básica está negada a todos menos a los seguidores de una versión de Islam sunita favorecida por el Estado. Aunque el gobierno es pro-occidental y dice permitir a todos observar su fe en privado, el trabajo de la policía religiosa asegura que los no-musulmanes enfrenten arresto, encarcelación, latigazos, deportación y tortura por tomar parte en actividades religiosas, incluyendo el uso de símbolos religiosos no-islámicos -por ejemplo, una cruz- que llaman la atención oficial.
En el norte de Egipto, un hombre fue apuñalado a muerte y doce más heridos en ataques a tres iglesias que ocurrieron en un espacio de una hora, durante las celebraciones de Pascua. Cristianos coptos de Alejandría dicen que la policía encubrió los delitos y que los ataques eran parte de un complot anti-cristiano de extremistas musulmanes. “Somos perseguidos en todas partes, en las escuelas, en nuestras vidas”, decía la hermana de una de las víctimas, “pero no debiera pasar cuando estamos rezando.” Cuando Noshi Atta Girgis, de 78 años, murió de sus heridas en un hospital, 500 coptas se reunieron frente a la Iglesia de los Santos en Alejandría para manifestar su ira. Gritaron eslóganes contra el gobierno y llevaron lienzos que decían: “¿Hasta cuándo?” y “Alto a las persecuciones coptas”. Hubo varios días de choques entre grupos islámicos y cristianos, que dejaron dos muertos y 50 heridos. La policía usó gas lacrimógeno para separar los grupos que atacaron con cuchillos, palos y piedras. Tiendas destruidas, autos quemados, calles arruinadas, resultados de la celebración copta de la Pascua del Señor.
Los cristianos coptos que representan alrededor del 7% de los 73 millones de egipcios se quejan frecuentemente de acoso y discriminación en esta nación suni-islámica, en su gran mayoría. El éxito de los duros de la Hermandad Islámica en las elecciones de diciembre de 2005 ha hecho poco para calmar los miedos de los cristianos frente a la persecución. Los coptos dicen que el gobierno hace muy poco para protegerlos, afirmando que los ataques sectarios en el pasado o no fueron castigados o recibieron castigos leves.
Aun en los países donde los aliados de Occidente lucharon para establecer el respeto por los derechos humanos, las comunidades cristianas eran forzadas a celebrar la Pascua en secreto. En Afganistán, 99% de los 29 millones son musulmanes, pero se dice que una pequeña minoría -estimada en alrededor de 1.000 personas- sobrevive a pesar de investigaciones permanentes de las fuerzas de seguridad, interrupción telefónica y amenazas de muerte. Muy pocos reconocen su fe en forma pública por miedo de la represión. No hay iglesias en el país fuera de aquellas en las embajadas. La constitución post-Talibán afirma que los seguidores de otras religiones serán libres dentro de la ley en el ejercicio de sus derechos religiosos pero luego añade que “ninguna ley puede contravenir los dogmas y provisiones de la religión del Islam”. Entonces los esfuerzos por practicar la libertad religiosa pueden terminar en la muerte.
En Irak, guardias armados patrullaron frente a las iglesias cristianas durante la Pascua. El miedo a los ataques ha sido muy fuerte después de que tres cristianos fueron muertos en el bombardeo coordinado de cinco iglesias en Kirkuk y Bagdad en febrero. Estos golpes fueron para castigar a los cristianos por las caricaturas que denigraron al Profeta. Las caricaturas que aparecieron en un diario danés, ofrecieron una excusa a grupos privados de sus derechos democráticos para buscar un blanco fácil para su ira. Estudiantes musulmanes golpearon a sus colegas cristianos en la universidad de Mosul, respondiendo a fatwas de líderes religiosos que llamaron a musulmanes a expulsar a los cruzados e infieles de las calles, escuelas e instituciones porque habían insultado la persona del Profeta.
Tales sentimientos fueron compartidos a través de la región. En Beirut, 20.000 manifestantes entraron a Achrafieh, un área cristiana donde una iglesia maronita y la sede del arzobispo griego-ortodoxo sufrieron la acción de vándalos. Manifestantes pakistaníes golpearon a los cristianos mientras en Palestina, un grupo de la islámica-jihad advirtió a la comunidad cristiana que pagaría con sangre por las caricaturas.
Incluso en Turquía, frecuentemente alabada como modelo de un Islam moderado, los cristianos también sufren la ira de los grupos islamistas. Un misionero italiano de 61 años, el R.P. Andrea Santoro, fue asesinado mientras rezaba en su iglesia parroquial en la ciudad- puerto de Trabzon. El asesino fue un joven enojado por las caricaturas del Profeta que aparecieron en la prensa. La reacción del representante papal en Anatolia sugiere que la violencia anti-cristiana tenía que ver con algo más que las caricaturas. El obispo Luigi Padovese insiste en que el creciente fundamentalismo islámico y el prejuicio anti-cristiano en el mundo islámico plasmaron el contexto para el crimen del joven. “Existe una fuerte corriente de extremismo religioso y el clima que resulta es capaz de alimentar este tipo de odio. Se transmite en las familias, en las escuelas y en los diarios.”Añadió que existen áreas en Turquía que están “completamente islamificadas y donde es peligroso ser cristiano”. De varios millones de personas, la población cristiana de Turquía ha menguado a solo 70.000 desde la caída del Imperio Otomano, al fin de la Primera Guerra Mundial.
Turquía no está sola respecto a este fenómeno. A lo largo del Medio Oriente el bajo número de nacimientos en familias cristianas y los esfuerzos de misioneros protestantes han tenido efectos negativos. Es irónico que el celo evangélico de estas nuevas iglesias esté socavando la fuerza de sus antiguas contrapartes, descoyuntando, desarticulando y reorientando la base de su fe tradicional.
Al principio del siglo XX, la tercera parte de la población de Siria era cristiana; actualmente, los cristianos son menos de 10%. En el Líbano, han sido reducidos a una minoría en los últimos 15 años, ¡por la primera vez en quince siglos! Incluso la Iglesia copta de Egipto, una de las comunidades cristianas más antiguas y más establecidas, tiene una diáspora de más de dos millones en el Occidente.
Mientras tanto, en Irak, los caldeos que representan la denominación cristiana más grande, han visto sus números reducidos a menos de 200.000 en los últimos cinco años. En la era de post-independencia, muchos abrazaron el partido Baath, a favor de la unidad nacional, y cristianos como Tariq Azíz tomaron posiciones de importancia en el gobierno. Con la caída de Saddam Hussein y la ocupación de tropas aliadas del Occidente, los cristianos llegaron a ser el blanco de grupos islámicos locales por su afiliación anterior. Decenas de miles de refugiados cruzaron las fronteras de Irak a campamentos en Turquía, Siria y Jordán.
Cristianos palestinos bajo presión
Los datos de la Tierra Santa presentan un cuadro pavoroso. Hace un siglo, 20% de los palestinos eran cristianos, hoy son menos de 2%. Hay más cristianos palestinos viviendo en Australia que en la Tierra Santa. Los cristianos son especialmente golpeados por el conflicto entre Israel y Palestina porque la subsistencia de muchos depende de la industria turística, ahora paralizada.
La Iglesia local enfrenta draconianas restricciones para viajar impuestas por el gobierno israelí. Por ejemplo, para la Pascua de Resurrección sólo 1.000 licencias fueron entregadas para los 30.000 cristianos de Belén para atender los ritos de celebración en Jerusalén, a menos de cinco millas de distancia. Bajo tales condiciones no es sorprendente que incluso áreas tradicionalmente cristianas, como Belén, estén perdiendo a los jóvenes cristianos educados. Las jóvenes se casan con palestinos que viven en el extranjero, para así evitar una vida de privaciones y terrores. La aparición del partido islamista Hamas no ha disminuido la desconfianza y miedo de los cristianos frente al futuro, y el éxodo ha llegado a ser tan severo que es posible pronosticar la desaparición de cristianos nativos de Belén, incluso dentro de dos generaciones.
La mayoría de los israelíes no saben de la condenación al anti-semitismo hecha por la Iglesia ni de su rechazo de la responsabilidad generalizada de Israel por la muerte de Jesús. La misma ignorancia penetra la clase política a pesar del excelente trabajo de muchos, entre los cuales el Consejo Coordinador Interreligioso en Israel. Diplomáticos e israelíes que son miembros de grupos internacionales de diálogo, comentan con frecuencia sobre la ignorancia y indiferencia de la generación actual y de sus líderes respecto a los asuntos católicos. Mientras ha habido, por ejemplo, tres distintas re-evaluaciones sobre judaísmo en textos escolares católicos en los EE.UU. desde el Concilio Vaticano II, nada comparable ha sido hecho en los textos escolares de Israel.
Una súplica para la solidaridad
Un sacerdote de la orilla occidental de Palestina comentó sobre la falta de solidaridad entre los cristianos del mundo. Si la solidaridad pan-islámica se extiende desde Kashmir a Kosovo, ¿por qué no recibieron los cristianos palestinos el mismo apoyo de sus hermanos cristianos a través del mundo? “Nosotros pensamos que la presencia cristiana aquí no es solamente nuestra responsabilidad sino la responsabilidad de todos nuestros hermanos y hermanas, a través del mundo, que debieran tener un cuidado especial por su Iglesia materna en Jerusalén”.
Aunque en su Mensaje de Pascua el Papa Benedicto XVI llamó la atención sobre la situación de la Tierra Santa y los sufrimientos de los palestinos que tenían derecho a un estado propio, la comunidad internacional pareció tomar el camino contrario, retirando fondos dirigidos al apoyo de la sociedad palestina. Cualquiera que sea el impacto de tales políticas sobre el gobierno de Hamas, sólo puede empeorar la situación de la comunidad cristiana y aumentar el éxodo.
La persecución de cristianos en el resto del mundo
Para muchas personas en nuestro mundo, la afiliación a Cristo es tan peligrosa hoy como fue en Jerusalén 2.000 años atrás. Pero el Medio Oriente no es un fenómeno aislado. En países controlados por regímenes totalitarios y autoritarios, la libertad religiosa es vista como un desafío a la ideología de la autoridad central. Los grupos religiosos de minoría están considerados como enemigos del Estado y castigados como tales. Las situaciones peores se dan en:
El gobierno comunista ha destruido más de 1.500 iglesias desde 1948, mientras informes sostienen que 300.000 cristianos han desaparecido. Cualquiera persona que es vista con una Biblia puede ser fusilada y los sorprendidos en conversaciones sobre Dios, podrían ser condenados a prisión. Se cree que decenas de miles de cristianos están actualmente sufriendo como prisioneros en campos de concentración en Corea del Norte donde enfrentan crueles abusos. A pesar de eso, se estima que un medio millón de cristianos todavía queda en una población de 23 millones.
Los cristianos representan menos de 2% de una población de 150 millones. El Islam es la religión del Estado y frente a la ley, el testimonio de un cristiano tiene menos peso que el de un musulmán. El Código penal nacional, sección 295 (c) pide el castigo de muerte para cualquiera que profane el nombre del Profeta y requiere el testimonio de cuatro musulmanes para alcanzar una convicción. Esta posición crea un ambiente en que los musulmanes sienten su derecho de utilizar la intimidación y violencia contra las minorías religiosas para su provecho personal. En noviembre de 2005, el área cristiana de Sangla Hill en el Punjab fue saqueada por 3.000 musulmanes que quemaron dos iglesias, las casas parroquiales y escuelas. Estaban respondiendo al llamado de imanes locales, encolerizados por el caso de un hombre musulmán que al perder un juego de naipes con un cristiano, se vengó acusándolo injustamente de haber quemado una copia del Corán.
Entre 5 y 10% de los 40 millones de habitantes de Myanmar son cristianos, pero el gobierno normalmente infiltra y monitorea las reuniones y actividades de todas las minorías religiosas, prohibiendo toda ceremonia cristiana pública. Existen pautas estrictas del gobierno que imponen restricciones sobre la libertad de expresión y asociación y los no-budistas experimentan la discriminación en el sector laboral.
Los cristianos representan menos de 2% de los 8 millones de habitantes y les está prohibido reunirse públicamente. La religión oficial es el Islam y no existe provisión legal para proteger la libertad religiosa. El gobierno nacional es débil y jefes guerreros todavía dominan gran parte del país donde se usan tradiciones de clanes locales o la ley de la sharia para solucionar conflictos. Hay fuerte presión social para seguir la tradición islámica especialmente en ciertas partes rurales del país.
En estas islas paradisíacas, visitados por decenas de miles de turistas cada año, el cristianismo no es tolerado. Aunque existen alrededor de 300 cristianos entre 300.000 habitantes, y se reúnen para el culto, lo hacen corriendo el riesgo de la cárcel o peor si son descubiertos por las autoridades islámicas. La Biblia está prohibida y los turistas que se atrevan a llevarlas pueden ser arrestados.
Aunque estamos viviendo supuestamente en tiempos modernos y presuponemos la existencia general de la libertad religiosa, es importante recordar que los días de persecución de nuestras creencias no han terminado. Hay países enteros donde nuestros hermanos cristianos sufren diariamente por su fe y necesitan de nuestro apoyo y de nuestras oraciones. Nos queda mucho trabajo en este camino de tolerancia y aceptación.
Esta reflexión está basada en materias de dos artículos tomados de America, the National Catholic Weekly Magazine, publicada por la Compañía de Jesús de los EE.UU. “Pushed to the Periphery”(“Empujados a la periferia”) de Michael Hirst, Editor de Noticias, The Tablet, Londres, publicado en America, Vol. 194, Nº21, 19 de junio de 2006; “Unfinished Work”(“Trabajo inacabado”) de Drew Christiansen S.J., Editor en Jefe de America, Vol. 193, Nº 10, 10 de octubre de 2005.
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